Alfred
Hitchcock fue un
directo de cine británico que desarrolló su carrera entre Inglaterra y Estados
Unidos. Maestro del suspense, Hitchcock es uno de los autores clásicos del cine
más importante, a pesar de que nunca ganaría un Óscar por ninguna película,
salvo el premio en memoria de Irving
Thalberg otorgado por la academia como reconocimiento a su carrera. En 1944 creó su propia productora con Sidney Berstein, la Transatlantic Pictures que seis años
más tarde se declaró en bancarrota y pasó a formar parte de la Warner Brothers.
Comenzó su brillante carrera en Inglaterra, dónde dirigió
películas como El hombre que sabía
demasiado (The man who knew too much, de la que haría un posterior remake
con más presupuesto en EEUU) y 39
escalones (The 39 steps), que no tardaron mucho tiempo en darle fama
mundial, constituyendo su pasaporte a Estados Unidos. En 1937 llega a Nueva
York y dos años más tarde, habiendo firmado con el productor David O. Selznick,
comienza el rodaje de su primera película americana: Rebeca, (Adaptación de la obra literaria de Daphne du Maurier). Este fue el comienzo de
una larga lista de títulos entre los que destacan: Crimen perfecto (Dial M for murder), La ventana indiscreta (Rear window), Atrapa a un ladrón (To catch a thief) y un autoremake de El hombre que sabia demasiado.
Hitchcock aportó a la historia del cine su
peculiar estilo, ganándose el título de “Maestro
del suspense”. Cabe señalar la diferencia entre suspense y sorpresa: en las
películas de Hitchcock el espectador conoce más de la historia que los propios
personajes de la trama, creando la tensión característica de su estilo
cinematográfico. Trabaja su propio género: da forma al suspense, donde desarrolla
otros conceptos que se convertirían en temas recurrentes de su filmografía.
Acuñó términos como el “MacGuffin” consistente en introducir en la trama del largometraje
un elemento sin apenas relevancia e intercambiable, es decir, no importa qué elemento
sea (puede ser un muerto o una fórmula secreta) pero es sobre el cual se
articula el suspense y sirve para introducir y avanzar argumentalmente. En
palabras de Hitchcock (1939) el MacGuffin «en historias de rufianes siempre es un
collar y en historias de espías siempre son los documentos».
La falsa
culpabilidad, consistente en confundir a un personaje inocente con el
verdadero culpable; o el crimen perfecto,
importando la narración de cómo se ha llevado a cabo dicho crimen sin importar
quién es el artífice del mismo (normalmente se da a conocer su identidad al
principio de la película). Hitchcock era conocedor
de la técnica cinematográfica, avanzando en el lenguaje del cine. Hacía un
uso adecuado e intencionado de la técnica, mezclando el interés comercial con
un juego hacia el espectador (consideraba
al público inteligente, introduciendo unas pistas previas entrelazadas con la
narración teatral de situaciones que no siempre eran ciertas).
El humor
siempre está presente en su obra, pero no establecido como comedia (rodó
una comedia fallida al margen del suspense: Matrimonio
original). El miedo es otro de
los elementos característicos de su estilo, pero no el miedo sobrenatural sino
el miedo fruto de la cotidianeidad procedente de situaciones comunes. Los
criminales suelen ser personas cercanas a las víctimas, son elementos reales y
de la normalidad, alejados de lo sobrenatural o divino.
Por último, cabe referenciar englobado dentro
de su estilo, la característica fijación de Hitchcock con las actrices rubias.
Era conocido su obsesión por torturar durante los rodajes a los actores,
haciendo pasar a sus personajes por situaciones realmente difíciles,
haciéndolos trabajar bajo verdadera presión (sobre todo a los personajes
femeninos). Como curiosidad señalar el hecho de que las tres películas
escogidas para realizar el análisis el personaje principal masculino es
interpretado por James Stewart, demostrando el interés preferente de Hitchcock
por trabajar con determinados actores.
El reconocimiento de Hitchcock como autor proviene de la Nouvelle Vague de
la mano del director F. Truffaut. Hitchcock creó un estilo único y
característico: desde sus cameos camuflado entre los extras hasta el MacGuffin,
se convirtieron en sellos propios y lo consolidaron como uno de los mejores
directores de todos los tiempos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario