sábado, 12 de mayo de 2012

La ventana indiscreta (1954)



Trailer de "Rare Window" (1954).


La ventana indiscreta es un ensayo sobre el mundo del cine, la acción y el desarrollo cinematográfico. James Stewart adopta el papel de director, creando la historia y sujetando la cámara. La ventana es el marco a través del cual ve el mundo (el patio de vecinos, a duras penas se ve la calle exterior) y se desarrolla la acción. No nos llegan las conversaciones que mantienen los vecinos de manera clara (a parte de que no es relevante para el argumento), solamente oímos lo que llegaría a la ventana dónde Stewart está situado, siendo el murmullo del patio de vecinos la banda sonora perfecta para la película.

El MacGuffin que sirve como detonador del argumento sería el accidente que sufre el personaje de Stewart que le deja lisiado en silla de ruedas, mostrándose la cámara de fotos destrozada (presentando así también la profesión de este) y a continuación, la conversación telefónica a través de la cual conocemos algún detalle más sobre la razón por la que está en la silla de ruedas. Se nos presenta su personaje como un reportero gráfico aburrido por no poder mantener el estilo de vida de trotamundos al que está acostumbrado, pasando el tiempo observando el patio de vecinos y especulando sobre sus vidas.

Es la obsesión, rozando lo enfermizo, de Jefferies (Stewart) por observar lo que ocurre en el patio de vecinos lo que da comienzo a la acción: el supuesto asesinato de la mujer del viajante. Hitchcock trabaja aquí el suspense diferenciándolo de la sorpresa: el espectador ve que la mujer sí sale del apartamento, pero Jefferies al estar dormido no puede verlo y construye toda su paranoia en base a la supuesta “desaparición” de la mujer. Vemos aquí la narración teatral de los hechos, que no tienen porqué ser ciertos o reales. La situación nace de la ofuscación de Jefferies de que sí ha ocurrido un asesinato a pesar de que todas las pruebas recogidas por su amigo el detective Thomas Doyle apuntan lo contrario (llegando incluso a desarmar por completo su historia sobre el asesinato).


Hitchcock juega con las luces y la sombras como manera de crear la tensión y el suspense en la narración, demostrando un completo dominio de la técnica cinematográfica. Vemos como importan los detalles de la realización del crimen (en busca del asesinato perfecto) y no importa el crimen en sí mismo (que nunca se sabe más que el asesinato del perro de una de las vecinas), ocupando este el hilo argumental a través de la paranoia de Jefferies que junto con Lisa Carol (G. Kelly) y la asistenta Stella (Thelma Ritter) construyen la historia de cómo el viajante asesinó a su propia mujer.

El humor está presente a lo largo de la narración, no como género, sino como otro elemento más del estilo peculiar de Hitchcock. Se dan situaciones momentáneas, sin desviar la atención de la verdadera trama. Así mismo, se ve las dificultades a la que somete a los actores a través de los personajes: el peligro que sufre el personaje de Grace Kelly al trepar por el edificio y luego al tener que enfrentarse a la violencia del viajante, o las dificultades de moverse de Stewart enfundado en la escayola y aún más en las últimas escenas durante la lucha con el viajante que termina por arrojarlo por la ventana. 

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